Nuevos ESRS simplificados: qué cambia en la información sobre sostenibilidad desde 2027

La Unión Europea ha aprobado una nueva versión simplificada de las Normas Europeas de Información sobre Sostenibilidad (ESRS) mediante el Reglamento Delegado (UE) 2026/1563, de 3 de julio de 2026, publicado en el DOUE el 21 de septiembre de 2026.
La norma modifica el Reglamento Delegado (UE) 2023/2772 y sustituye sus anexos I y II, donde se recogen los estándares europeos de información sobre sostenibilidad. El nuevo Reglamento entrará en vigor el 10 de noviembre de 2026 y será de aplicación general a los ejercicios iniciados a partir del 1 de enero de 2027.
¿Por qué se simplifican los ESRS?
La aplicación de los primeros ESRS puso de manifiesto una elevada complejidad y un volumen considerable de información que las empresas debían recopilar, analizar y presentar.
La reforma pretende reducir esa carga y concentrar el reporting en la información que resulte realmente relevante para los usuarios, sin eliminar los principios esenciales del sistema europeo de información sobre sostenibilidad.
Conviene diferenciar, además, dos aspectos. La reducción del número de empresas afectadas por determinadas obligaciones de reporting deriva de la Directiva (UE) 2026/470, mientras que el Reglamento Delegado 2026/1563 se centra en simplificar los estándares que deberán aplicar las entidades que continúan dentro del ámbito de obligación.
Principales cambios de los ESRS
Uno de los objetivos más claros de la reforma es reducir el número de datapoints, es decir, los puntos de información que las empresas deben reportar.
También se pretende dar un mayor peso a la información cuantitativa, reduciendo determinadas exigencias narrativas que podían generar documentos muy extensos o repetitivos.
La reforma busca igualmente distinguir con mayor claridad entre la información que tiene carácter obligatorio y aquella que es voluntaria, facilitando así la interpretación de los estándares por parte de las empresas.
Otro de los ámbitos relevantes es la doble materialidad, que continúa siendo uno de los pilares del sistema europeo. Las empresas deberán seguir analizando tanto cómo las cuestiones de sostenibilidad afectan a su situación y resultados como los impactos que generan sobre las personas y el medio ambiente.
Los nuevos ESRS no eliminan este principio, pero incorporan instrucciones más concretas para facilitar su aplicación.
Menos carga en la cadena de valor
La obtención de información de proveedores, clientes y otras entidades de la cadena de valor ha sido uno de los aspectos más complejos de la aplicación práctica de los ESRS.
La reforma introduce determinados alivios destinados a evitar que las empresas tengan que obtener información especialmente difícil de conseguir o cuyo coste resulte desproporcionado.
Esto puede ser especialmente relevante para compañías con cadenas de suministro amplias o con numerosos proveedores de menor tamaño, que hasta ahora podían encontrar dificultades para recopilar toda la información requerida.
Mayor coordinación con estándares internacionales
La nueva regulación también pretende mejorar la interoperabilidad de los ESRS con otros estándares internacionales de sostenibilidad.
El objetivo es reducir duplicidades y facilitar que los grupos empresariales que operan en distintos países puedan aprovechar una misma base de información para cumplir con diferentes marcos de reporting.
¿Qué ocurre con el ejercicio 2026?
El Reglamento establece un régimen transitorio para las entidades que ya se encuentren sujetas a los ESRS.
Para los ejercicios iniciados durante 2026, estas entidades podrán, en determinadas condiciones, continuar utilizando la versión anterior de los estándares o aplicar anticipadamente la nueva versión simplificada.
Además, el Reglamento contempla determinadas medidas de alivio que podrán utilizarse durante este periodo transitorio.
¿Qué deberían revisar las empresas?
Las compañías afectadas deberían aprovechar los próximos meses para analizar cómo impactan los nuevos estándares en sus procesos actuales de reporting.
Entre otros aspectos, conviene revisar:
- qué información deja de ser obligatoria;
- qué datapoints pueden eliminarse o simplificarse;
- cómo afecta la reforma al análisis de doble materialidad;
- qué información será necesario seguir solicitando a proveedores y clientes;
- qué cambios deben realizarse en los sistemas internos de recopilación de datos;
- y si resulta conveniente aplicar anticipadamente los nuevos ESRS durante 2026.
La reforma supone, en definitiva, un cambio de enfoque en el reporting europeo de sostenibilidad. Las obligaciones no desaparecen, pero se busca que la información presentada sea más clara, más comparable y menos costosa de obtener.
Para las entidades afectadas, 2026 será un ejercicio de transición y 2027 marcará el inicio de la aplicación general de los ESRS simplificados.




