Cómo afectan las decisiones de gestión y financiación a los estados financieros

Cómo afectan las decisiones de gestión y financiación a los estados financieros. Imagen de una mujer haciendo sus finanzas en su casa

En muchas empresas, el lenguaje financiero actúa como una barrera que desconecta al director financiero (CFO) de la gerencia (CEO) y de otros responsables de área. Además del lenguaje, el enfoque de cada uno es diferente, ya que mientras la dirección financiera pone el foco en obtener una financiación adecuada, analizar riesgos, márgenes y liquidez, otros directivos están más centrados en ventas, producción o distribución.

En ocasiones, esta desconexión y la falta de comprensión del impacto de las decisiones de gestión en los estados financieros de la empresa, acaba generando tensiones internas y departamentos que funcionan en compartimentos estancos.

Sin embargo, las decisiones de gestión cada vez se analizan más en términos de impacto financiero, incluso fuera del departamento de contabilidad. Comprender cómo afectan al balance y a la estructura financiera de la empresa es clave para cualquier directivo no financiero.

Esta comprensión permite mejorar la toma de decisiones y colaborar de manera más eficaz con la dirección financiera, sin necesidad de convertirse en un experto contable.

Cómo afectan las decisiones de gestión al balance de situación

Muchas decisiones operativas tienen un impacto directo en el balance de situación. A continuación, detallamos cómo afectan al balance diferentes tipos de decisiones:

  • Activo corriente:
    • Aumentar el saldo de las cuentas de clientes incrementa el activo, pero reduce la liquidez disponible si el periodo medio de cobro a clientes es superior al periodo medio de pago a proveedores.
    • Incrementar existencias mejora la capacidad de respuesta comercial, pero puede inmovilizar recursos si para su compra se utiliza financiación bancaria. El coste de esta financiación se trasladará a la cuenta de resultados. 
  • Activo no corriente:
    • Las inversiones en inmovilizado fortalecen la estructura de la empresa, pero generan un gasto de amortización que se traslada a la cuenta de resultados y requieren recursos financieros que se reflejan en el pasivo.
  • Pasivo corriente:
    • Depender de proveedores como fuente de financiación espontánea puede reducir el coste financiero de la cuenta de resultados.
    • Financiar activos permanentes con deuda a corto plazo genera presión y estrés en la gestión financiera.
  • Patrimonio neto:
    • Retener beneficios fortalece la solvencia, mientras que distribuir dividendos reduce los recursos propios disponibles.

Impacto de las decisiones de gestión y financiación en la cuenta de resultados

Las decisiones de gestión y financiación no solo modifican el balance de situación, sino que repercuten directamente en la cuenta de resultados. Por ejemplo, el coste financiero de préstamos o líneas de crédito aumenta los gastos financieros, mientras que la amortización de inversiones en inmovilizado reduce los beneficios del ejercicio.

Además, posibles deterioros de activos o ajustes por provisiones afectan la rentabilidad y el margen operativo de la empresa. Comprender cómo cada decisión influye en estos conceptos permite a los directivos anticipar impactos económicos, evaluar riesgos y colaborar de manera más efectiva con el CFO sin necesidad de ser especialistas contables.

Financiación para no financieros: qué significa realmente financiar una empresa

Toda empresa necesita recursos para operar e invertir. Financiar no es solo “pedir un préstamo”, sino decidir cómo se estructura el pasivo y el patrimonio neto del balance.

Las fuentes de financiación se clasifican en tres grandes bloques:

Financiación propia (patrimonio neto): son recursos que pertenecen a los propietarios y no generan obligación de devolución a terceros:

  • Aportaciones de socios: incrementan los fondos propios y mejoran la solvencia.
  • Resultados acumulados (autofinanciación): beneficios retenidos que permiten financiar crecimiento sin recurrir a deuda.

Su principal ventaja es que no generan intereses ni hay que amortizar deuda, pero limitan la rentabilidad para los accionistas.

Financiación bancaria: son recursos financieros proporcionados por entidades de crédito que deben devolverse a diferentes plazos:

  • Préstamos bancarios: financiación estructural con calendario de amortización. En el balance de situación la parte que se amortiza en un año figura en el pasivo corriente y la que supera el año en el pasivo no corriente.
  • Pólizas de crédito: instrumento flexible para cubrir necesidades temporales de circulante. Su mayor riesgo es no disponer de recursos para cubrirla al vencimiento y que la entidad financiera no la renueve.
  • Descuento comercial: anticipo de efectos comerciales antes de su vencimiento.
  • Factoring: cesión de créditos comerciales a una entidad financiera.
  • Confirming: sistema de gestión de pagos a proveedores que puede incluir financiación.
  • Leasing: arrendamiento financiero con opción de compra.
  • Renting: arrendamiento operativo sin opción obligatoria de compra.

Cada instrumento afecta de forma distinta al balance, al nivel de endeudamiento y al coste financiero.

Financiación espontánea: es otorgada por proveedores y acreedores comerciales que conceden aplazamientos de pago para el pago de productos y servicios. No suele tener coste financiero explícito, pero sí impacto en la gestión del circulante.

Liquidez, solvencia y estructura financiera: lo que realmente analiza el CFO

Cuando el director financiero revisa el balance no solo observa activos y pasivos, sino el equilibrio entre ellos.
Tres conceptos son determinantes:

Liquidez: capacidad para atender las obligaciones de pago a corto plazo.

  • Un aumento del saldo de clientes o de existencias puede deteriorar la liquidez.
  • El fondo de maniobra que mide la diferencia entre el activo corriente y el pasivo corriente es un indicador clave.

Fondo de maniobra = Activo corriente – Pasivo corriente.

Una empresa puede tener beneficio y, sin embargo, tener problemas de liquidez.

Solvencia: relación entre recursos propios y ajenos.

  • Un mayor peso del patrimonio neto aporta estabilidad.
  • Un exceso de deuda incrementa el riesgo ante caídas de ingresos.

Estructura del endeudamiento: No es lo mismo financiar inversiones permanentes con deuda a largo plazo que con deuda a corto.

Financiar activos permanentes con pasivo corriente genera tensiones constantes de refinanciación y explica buena parte del “estrés” financiero en muchas empresas.

Comprender cómo afectan las decisiones de gestión y financiación a los estados financieros no significa convertirse en financiero, sino entender el marco en el que opera el CFO y tomar mejores decisiones.

Ese entendimiento permite anticipar riesgos, optimizar la estructura financiera y mejorar la calidad de las decisiones en cualquier área de la empresa.

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José Ramón Fernández de la Cigoña Fraga
Colaborador del CEF.-